TDAH – de Hipócrates a Ritalin

Todos luchamos por quedarnos quietos, prestar atención o controlar la impulsividad a veces, pero para algunas personas esta tendencia se manifiesta de manera tan fuerte y frecuente que afecta su capacidad para funcionar normalmente. Este comportamiento se ha denominado trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) desde 1987, y es una afección que generalmente se diagnostica a los siete años. Los profesionales médicos usan una lista de verificación de síntomas que definen el TDAH para diagnosticarlo. Un diagnóstico de TDAH es más probable en niños que en niñas, pero los adultos también pueden ser diagnosticados. El TDAH se manifiesta de tres maneras: hiperactividad, falta de atención e impulsividad. Ha habido un aumento constante en el diagnóstico de TDAH desde finales de los noventa, y algunas personas están preocupadas por un posible sobrediagnóstico, agravado por las preocupaciones sobre el uso de medicamentos para el TDAH. Parte 1 ‘Inquietud mental’ y ‘los inquietos’ Los niños impulsivos, hiperactivos y desatentos han sido mencionados en la literatura médica durante cientos de años, y las descripciones y teorías son en muchos casos similares a lo que hoy conocemos como TDAH. Hipócrates, quien a menudo se llama el padre de la medicina, mencionó a las personas que no pudieron mantenerse enfocadas, pero la descripción más temprana de lo que parece un TDAH «moderno» es del médico escocés Sir Alexander Crichton (1763-1856). En su libro, Una investigación sobre la naturaleza y el origen del trastorno mental, describe una «inquietud mental». También se refiere a las personas que tienen los «nervios». Leer: Diagnóstico de TDAH Crichton hizo observaciones astutas sobre el subtipo de «falta de atención» del TDAH y escribió sobre la inquietud y los problemas para prestar atención en los niños, y cómo puede afectar el rendimiento escolar. En 1845 en Alemania, Heinrich Hoffmann publicó la historia corta de Zappelphilipp (Fidgety Phillip) que no podía quedarse quieto y prestar atención. Hoy Fidgety Phillip seguramente sería diagnosticado con TDAH. ‘Defecto moral’ Sir George Frederick Still, el «padre de la pediatría británica» presentó una serie de tres conferencias al Royal College of Physicians en Londres en 1902 sobre «algunas condiciones psíquicas anormales en los niños» que se publicaron posteriormente en The Lancet. Estudió a 43 niños que, entre otras cosas, eran desafiantes, agresivos, indisciplinados y tenían problemas para prestar atención, aunque tenían un intelecto normal. Juzgó a estos niños con bastante dureza y usó el término «defecto moral» para describir su incapacidad para ver las consecuencias futuras de su falta de control. Leer: tomar el control del TDAH En 1908, Alfred F. Tredgold publicó el libro Deficiencia mental sobre niños que mostraban signos de hiperactividad. Los describió como «de mente débil de alto grado» y creía que su comportamiento era heredado. Tampoco creía que los factores ambientales causaran su hiperactividad de ninguna manera. Su libro fue utilizado para la formación de médicos durante muchos años. Alejándose del juicio moral Muchos sobrevivientes de la gripe española de 1918/19 quedaron con encefalitis, causando disfunción neurológica. Esto dio lugar a síntomas similares al TDAH, lo que llevó al establecimiento médico a identificar la causa de la afección en lugar de la herencia. En 1924, la investigación de Franklin Ebaugh produjo evidencia de que el trastorno por déficit de atención (TDA) podría surgir de un traumatismo craneoencefálico o daño cerebral. Esto fue significativo porque presentó una causa física para ADD, alejándose del juicio moral. Su investigación también condujo a la adopción del término «Disfunción cerebral mínima» para la condición hasta ahora sin nombre. El médico estadounidense Dr. Charles Bradley observó en 1937 que la benzedrina tenía un efecto positivo en el rendimiento escolar de los niños con problemas de conducta. Este fue el primer ejemplo notable del uso de medicamentos en la historia del TDAH y allanó el camino para el uso actual de productos farmacéuticos en el tratamiento de la afección. Posteriormente, la FDA aprobó la benzedrina como medicamento. Parte II Entra Ritalin En 1955, el psicoestimulante Ritalin (metilfenidato) fue aprobado y se convirtió en un tratamiento farmacéutico popular para el trastorno por déficit de atención a medida que aumentaba el diagnóstico de la afección. Ritalin sigue siendo el medicamento más comúnmente recetado para el TDAH. El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM) es publicado por la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) y es reconocido como la clasificación autorizada de los trastornos mentales. En 1980, la tercera edición del DSM incluyó el trastorno por déficit de atención por primera vez, con la inclusión de subtipos. En 1987 se adoptó el término actual TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad). Leer: el debate sobre Ritalin estalla En los últimos años, la cantidad de opciones de medicamentos para el TDAH ha crecido mucho más allá de Ritalin. Los medicamentos más nuevos liberan estimulantes durante un período de tiempo más largo y requieren menos dosis, y tanto Concerta como Adderall son más duraderos que Ritalin. La demanda de medicamentos no estimulantes también ha aumentado, aunque no son tan efectivos. Sobrediagnóstico